Abuso en la tecnología


                         

El  niño de 4 años siempre que sube al auto  pide a sus padres el celular para jugar. El niño que tan pronto llega a su casa enciende automáticamente la televisión. El adolescente que anda todo el tiempo con su celular enviando whatsApp o chats. Los cafés llenos de jóvenes con sus celulares o tablets.
Cuadros cotidianos que revelan una realidad, la exposición cada vez más frecuente a los medios virtuales.
¿Es mala la tecnología? pregunta que muchos padres nos hacemos; la verdad es que por sí sola, no lo es; es el grado de supervisión lo que puede marcar la diferencia entre el uso y el abuso.
Podemos decir, como en la mayoría de adicciones, que existen unos factores predisponentes o de vulnerabilidad que facilitan el que una persona se convierta en adicta o dependiente.
Los jóvenes que se encuentran en situación de riesgo o vulnerabilidad son aquellos que por lo general han crecido en un ambiente familiar poco propicio para su desarrollo, donde existe dificultad en la comunicación, suelen poseer una baja autoestima y muchas veces son jóvenes con escasas habilidades sociales que tienden a huir de un mundo adulto que les resulta hostil, refugiándose en las nuevas tecnologías.
Además, el hecho de encontrarse en un periodo crítico como lo es la adolescencia, caracterizado por  cambios tanto físicos como emocionales, es un factor más de vulnerabilidad.
Todos estos factores pueden hacer de las nuevas tecnologías un refugio ideal para que los adolescentes proyecten ante los otros una imagen “más ideal” o incluso “irreal” de sí mismo para ser aceptados o sentirse seguros.


Efecto de la conducta de los niños cuando utilizan la tecnología

                   

Aumento de intimidación
El internet se ha convertido en uno de los medios más usados por quienes practican el acoso escolar, también conocido como bullying. A través de una pantalla, los chicos pueden sufrir de graves abusos psicológicos que los afectan en muchas dimensiones.
Quienes los intimidan tienen el escudo del anonimato y es difícil combatir con lo que se publica en la web.

Falta de privacidad
Cuando los niños y los adolescentes tienen acceso a las redes sociales, renuncian a gran parte de su privacidad. En internet todos los perfiles son visibles y accesibles, incluso para las personas inescrupulosas. Los niños son, tal vez, las personas más susceptibles a los peligros de estas páginas web.
En este aspecto, lo que hace la tecnología es facilitar que los hijos se expongan desde edades tempranas. Por supuesto, los riesgos son aún mayores cuando no hay supervisión de un adulto.

 Deconstrucción de los vínculos sociales
Las generaciones anteriores vivieron la aventura de jugar en lugares abiertos y de interactuar con niños en cualquier lugar. Los vínculos emocionales se construían a partir de los intereses en común y del tiempo compartido.

En la actualidad,es mucho más frecuente que las relaciones se establezcan a través de un dispositivo. Poco a poco, se devalúa la importancia del contacto personal.

Pérdida de conciencia de la realidad
Cuando no hay un entorno seguro emocional y físicamente, muchos chicos huyen hacia la web. Solamente con tener una conexión a internet pueden imaginar la vida que más les gusta y ser ajenos a su realidad.
El niño más tímido e inseguro que no tiene amigos en la escuela puede abrir su perfil social y tener miles de contactos. La tecnología es el medio de muchas personas de diferentes edades para esconderse de lo que son.




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